Alevín Femenino Morado. Reflexión temporada 2019

ALEVÍN FEMENINO

Reflexión temporada 2019

Un equipo con mayúsculas

Llega el final de temporada, o al menos, lo que debiera haber sido para el alevín femenino morado del club. No puedo evitar pensar que hoy, probablemente, sería nuestro último día de entrenamiento. Y que lo habríamos aprovechado para hacer algún torneo o una fiesta para cerrar un año increíble. Sin embargo, lo estamos viviendo de una manera diferente.

Alevín femenino Morado - Jornada 1 - 2019

Así que me he sentado delante del ordenador a hacer una reflexión sobre lo que ha sido esta temporada, pero también lo que ha sido la trayectoria de este equipo. Porque resulta que el año que viene comienzan una nueva etapa, la de infantil, que supondrá grandes cambios.

 

Nuestros inicios

Aún recuerdo las primeras veces que las entrené. ¡Cuánto han crecido! Y no sólo en el aspecto físico, ni en el baloncestístico. Su mentalidad, su forma de trabajar, de afrontar los retos y las dificultades, pero todo ello sin perder algo que siempre las hizo únicas: su alegría. 

Seguro que alguna de ellas quiere matarme por subir estas fotos. Pero con el tiempo les gustará recordar estos momentos porque son únicos y los hemos vivido juntos. Fueron pocas o muy pocas las victorias que conseguimos en el marcador. Aunque eso era lo de menos, nunca fue nuestro objetivo principal. Siempre disfrutamos y dimos lo mejor de nosotras.

Alevín femenino de primer año

Seguramente esa manera de disfrutar del baloncesto hiciera que esa temporada sumáramos nuevos efectivos a la causa. Y fue un año duro. Porque los rivales eran muy grandes físicamente y nos costaba entrar en el juego. Pero ¿y lo bien que nos lo pasamos? Nuestros primeros viajes en autobús, nuestra casi primera victoria en la categoría alevín femenino. Trabajando cada día más y más para ser mejores jugadoras, pero también mejores personas.

Alevín femenino de segundo año

Comenzó la temporada con un viaje fantástico a Santander que nos sirvió para entender que había mucho por trabajar para competir este año. Y también, claro, para disfrutar de una experiencia única durmiendo todas juntas, yendo a la playa y jugando al basket.

Y, sí, éste ha sido su año. A pesar de todos los contratiempos, han confirmado que han dado un paso de gigante y que van a dar mucha guerra de aquí en adelante. 14 jugadoras increíbles que todavía tienen mucho margen de mejora si siguen trabajando con la intensidad y las ganas que han demostrado en los entrenamientos.

 

No es como se empieza, es como se acaba ¿o puede que no?

¿Os acordáis del primer partido de esta temporada? Veníamos de perder un amistoso de un punto contra el CEI y nos enfrentábamos a La Fábrica de Valores, rival directo para una de las primera posiciones de la liga. ¡Y se marcaron un señor partido! No se me olvidará ese momento en el que el partido acabó y todas corrieron a abrazarse, alguna incluso llorando de la emoción. A partir de ese momento ella creyeron más que nunca en sí mismas y durante toda la temporada jugaron a un gran nivel. Partidos muy buenos contra el CEI, contra Illescas y otros en los que hubo que demostrar carácter y sacrificio como contra Consuegra o Mora.

 

Las victorias sólo llegan cuando se trabaja al máximo individualmente y se juega como equipo

Gracias al esfuerzo individual y al colectivo conseguimos la segunda plaza en liga regular y el derecho a jugar una fase provincial que se tenían más que merecida. Aunque todos sabemos el final de esta historia y es que no hubo manera de luchar por un sueño: el regional.

Aún así, deben estar orgullosas de todo lo que han conseguido. De la manera en la que lo han logrado. Y de ser la envidia (sana) de muchos otros equipos que las ven como la piña que son, como el ejemplo de esfuerzo, superación y alegría que demuestran en cada partido. Y todo ello con una actitud de campeonas: felicitando en la victoria y animando en la derrota a sus contrincantes; porque el baloncesto es respeto, es pasión, es alegría y sobre todo, compañerismo.

«Es un momento triste no poder compartir este final de temporada con ellas. Y quizás el tiempo nos ha robado una oportunidad preciosa de luchar por llegar a un campeonato regional, pero el baloncesto acabará devolviendo todo ese esfuerzo a estas chicas. Antes o después.

Y no nos engañemos, seguiré pensando como siempre, que nunca son las victorias la mayor recompensa, aunque las busquemos con ahínco. Hemos creado un grupo de chicas que disfrutan del baloncesto y de todo lo que le rodea. Y ese es un gran logro. 

Porque no sólo lo han conseguido las jugadoras y los entrenadores. Este logro también es de vosotros, los padres, que habéis sido un apoyo fundamental y un ejemplo a seguir. Sois una afición envidiable. Siempre centrando vuestros ánimos en nuestro equipo. con buenas palabras para rivales y árbitros y con esa felicidad de ver a vuestras hijas disfrutar. Además, conmigo siempre habéis sido comprensivos, sinceros y me habéis transmitido una confianza ciega que he tratado de corresponder cada día.

Así que nada me gustaría más que verlas la temporada que viene juntas, con ganas de demostrar en una nueva categoría que el baloncesto es de quien lo vive, de quien lo disfruta y de quien lo comparte.

A lo largo de estos años, como entrenador, he vivido momentos maravillosos con ellas, pero también algunos de conocer sus dudas, sus inseguridades y sufrimientos. Y no soy padre, aunque me hayan llamado papá alguna vez. Pero sólo conozco una manera de entrenar a estas chicas. Y es queríendolas.

Muchas gracias por darme la oportunidad de entrenar a este grupo, por querer que yo sea la persona que las guíe en su aprendizaje del baloncesto (y algo más). Gracias por confiar en mí. Ojalá el CB Zona 5 Toledo siga creciendo con todos vosotros y estas chicas lleguen a donde nunca imaginaron,pero siempre soñaron.»

José Álvarez